Este proyecto nace como una crítica y evolución del concepto original de Adam Paterson. El diseño de partida presentaba graves ineficiencias: dependía de embalajes secundarios redundantes (cartón), plásticos contaminados con tintas industriales y un ciclo de vida lineal que obligaba a destruir el molde tras un único uso, disparando el gasto energético y la huella de carbono.
Nuestra intervención aplica un ecodiseño radical para «romper el molde» basándose en tres pilares:
Reducción: Eliminamos procesos innecesarios. Sin cajas, sin tintas y sin pegamentos. Toda la gráfica y las instrucciones se integran en el molde mediante termoconformado en bajorrelieve.
Reutilización: El envase trasciende su función. La bolsa plana no es un desecho, es la propia matriz y el encofrado para verter el cemento blanco. Un proceso de unboxing con cero residuos.
Reciclabilidad: Al prescindir de múltiples materiales y usar un plástico monomaterial puro, garantizamos un reciclaje directo y sin complejos procesos de separación al final de su vida útil.
This project redesigns Adam Paterson’s original «chair» concept to solve its severe industrial and environmental inefficiencies, such as redundant cardboard packaging, contaminating inks, and a single-use destructive mold that skyrocketed the carbon footprint. Our intervention applies a radical ecodesign approach to create a true zero-waste experience. We eliminated extra materials and processes by integrating all graphics and instructions directly into a pure, mono-material plastic bag via thermoformed bas-relief. This packaging now transcends its initial function, acting as the actual reusable matrix for pouring the white cement, which ultimately guarantees direct recyclability without complex separation processes.